Siguiendo la estela museística veraniega, este año hemos ido al Zoo de Barcelona. Hacía mucho tiempo desde la ultima vez que había ido, principalmente por su precio, 19,95€*adulto, y básicamente nos hemos llevado la impresión de que está bastante igual. Nil ha disfrutando un montón desde luego, correteaba de animal en animal y nos los iba señalando, no nos ha dado tregua. Si nos llevamos la comida de casa, el precio de la entrad es lo único que pagaremos, por surte hay muchas mesas donde comernos el bocata y lo más importante, a la sombra. En esta visita nos hemos encontrado los omnipresentes pavos reales que andan sueltos por todo el recinto, o muchos animales a la sombra o tumbados, lógico, es verano y tienen calor. También muchas zonas renovadas y más amplias, la zona de los primates por ejemplo. Por contra hay dos que no me acaban de gustar:

  • La sabana. La zona de los elefantes, jirafas o rinocerontes está patas arriba, están haciendo obras para darles más espacio y darles un entorno más natural, pero claro, ves gente operarios con casco y máquinas de obras y desvirtúa la zona. Por suerte es algo temporal y necesario.
  • Delfines. El zoo dispone de dos tanques de agua para espectáculos acuáticos. El Acuarama que solo hay agua, no hay animales y el Pabellón de los delfines. A ciertas horas se forman colas para entrar en este ultimo y cuando entras pues ves delfines, sí, pero desde lejos y desde arriba, es decir, el lomo y la aleta dorsal. Es un auditorio donde el escenario es una piscina. Entiendo que los delfines son seres inteligentes y que hacerles hacer piruetas es hacerles trabajar/esclavizarlos y eso actualmente está mal visto. Pero podrían ponerlos en la piscina del Aquarama y los veríamos nadando a través de los cristales. Tal como está, se crea una expectación innecesaria.