Las ermitas suelen estar construidas en lugares peculiares

, pero la de Santa Margarida se luce por estar edificada en el centro de un cráter.

La excursión es muy sencilla y esta muy bien señalizada. Simplemente tenemos que seguir el camino que surge tras el aparcamiento. Iremos ascendiendo por un bosque, pasaremos por una granja y después de una gran subida llegaremos al borde del cráter. Mide unos 2 kilómetros de perímetro y hay dos caminos que bajan suavemente hasta la explanada del cráter. Justo en medio está la ermita. No hemos de esperarnos un paisaje lunar, sin vida, inerte, solo lleno de piedras volcánicas… Al contrario, si no nos fijamos en el suelo de grava volcánica, parece que estamos en una montaña más, del montón, con su bosque típico de pinos y encinas.

Nota: en invierno y si ha nevado se nota más, hará más frío en el fondo del cráter que fuera. Esto es debido a que el aire frío suele bajar y pegarse al suelo, con lo que al estar en un cráter cerrado este no puedo renovarse con lo que…¡abrigaros!

  • Zona: rural
  • Dificultad: baja
  • Duración:  1:30h (ida y vuelta)
  • Distancia: 2 kilómetros (ida)
  • Coordenadas:
    • Aparcamiento: 42° 8′ 52.447062″N, 2° 32′ 37.62805″E
    • Volcán: 42° 8′ 29.408014″N, 2° 32′ 30.28953″E
  • Época recomendada: cualquiera
  • Ruta con niños: Sí.