20170419 | Antes de comenzar un pequeño inciso, esta entrada es muy larga.

Por la mañana…

Nos levantamos, desayunamos, recogimos la habitación y nos despedimos del Hotel de Nîmes. Tomamos la autopista rumbo sur para visitar la población de Aigues-Mortes, después tocaría Montpellier y finalmente iríamos a dormir a Beziers. Pero no pudo ser…

Ese día el coche le había costado arrancar y hacía un ruido raro. Pero pensé que como hacía frío y habíamos pasado días con mucho viento se habría enganchado alguna rama en los bajos del coche y por eso el ruido. Al poco ya viajábamos raudos por la autopista A9 dirección sur.

Tomé la salida 26 y cuando circulaba por el ramal antes del peaje noté que el coche perdía potencia, el acelerador no respondía, y cambiar de marcha no servia de nada, así que dirigí el coche hacía el arcén y paramos. El coche no volvió ha arrancar. Pues nada, chaleco reflectante y a poner el triangulo a unos cincuenta metros como dicta el código de circulación. También abrí el capó con la esperanza de que incluso para un inútil de la mecánica como yo descubriera algo, no sé: un cable suelto, una rama atravesando el radiador, algo… Dos minutos después estaba dentro del coche llamando a mi padre preguntando que tenia que hacer.

Llamé al seguro y me dijeron que al estar dentro de una autopista el protocolo era llamar al 112. Unos quince minutos después, un furgón amarillo de la autopista con luminosos de señalización paraba a la altura del triangulo y su conductor me entregó el triangulo en mano. El conductor me dijo que en diez minutos venia una grúa. Nos habíamos convertido en el típico mensaje de los carteles luminosos de: coche averiado cerca de tal salida.

Llegó la grúa…

El mecánico de la grúa me hizo probar a arrancar el coche y tras oír el sonido dijo “est mort”. ¡Mierda! Subimos a la grúa y tras pagar el peaje, sí, lo tuvimos que pagar nosotros, llegamos al taller Garage Benet Christophe, en Gallargues-le-Montueux. ¿Conocían ustedes Gallargues-le-Montueux? yo tampoco.

El veredicto fue algo así como que los dientes de los piñones de la distribución estaban limados. Y que era una “grosse probleme”. Llamé al seguro que habló con el mecánico en francés y escuché estás nefastas palabras: restaurant, taxi, taxe per journ, gare de Montpellier. Efectivamente amigos, nos enviaban a un restaurante, después vendría un taxi, llegaríamos a la estación de tren de Montpellier y nuestro coche se quedaría en Gallargues-le-Montueux.

Preguntamos por un coche de alquiler pero no era posible ya que no disponíamos de tarjeta de crédito (solo tenemos de débito), elemento indispensable como mínimo en Francia para alquilar un vehículo.

Adiós coche, adiós…

Pues nada, empaquetamos todo el equipaje del coche como pudimos (dos maletas, un carrito de bebé, dos mochilas y una bolsa del Carrefour, tuvimos que dejar algún que otro trasto en el coche) y lo metimos en el coche particular de un trabajadora del taller que nos llevó al restaurante La Saladelle del pueblo. Sin sillita para bebés, por lo que Nil viajó en mis brazos, ¡Ole!

Pensando que había pedido unos pinchitos de ternera nos sirvieron unos “magníficos” pinchitos del riñones que Julia ni probó y que yo me comí con cierta angunia. Después tocó esperar una hora larga a que llegará el taxi, un flamante Mercedes todo terreno SIN sillita para bebés y que a 140km/h nos llevó y dejó en la estación de tren de Montpellier.

AVE…

Después de esperar un buen rato, sacamos los billetes para el AVE que nos llevaría en tres horas a Barcelona-Sants pasando por Sète, Beziers, Narbona, Perpiñán, Figueres y Girona. La espera en Montpellier fue de todo menos agradable, me explico: llevamos más bultos de lo práctico para ir en tren, Nil se está impacientando de ir de un lado para otro sin que pueda jugar, no sabemos muy bien porque anden y zona del mismo llegará nuestro tren, y estamos en Francia, tristemente famosa últimamente por atentados en lugares con mucha gente y nosotros estábamos en… un sitio con mucho gente. Bien. Queríamos irnos ya de allí.

Al fin llego el AVE a las 16:25h, nos subimos y a las 19:31h estábamos en Sants. Nil tuvo una primera hora calmada, y una segunda y tercera más moviditas. Tablet y paseos por el tren fueron el apaño. Suerte también que nuestro compañero de mesa (butacas de cuatro enfrentadas con mesa en medio) era súper majo y jugueteo con Nil a ratos, un argentino llamado Matias y que hacia el Eurail, una especie de Interrail para extra UE.

Y nada, llegamos a Barcelona, vimos Santa Coloma de Gramenet (donde vivimos) por la ventana y proseguimos hasta Sants. ¡Que bien nos hubiese ido la estación de AVE de la Sagrera! Un buen rato después nos recogió un taxi de esos negros, esta vez con sillita y llegamos a casa. No sin que antes el taxista se perdiera por Barcelona unas cuantas veces.

En resumen:

  • El coche se averió a las 10h y llegamos a casa sobre las 21h.
  • Perdimos una noche de hotel en Beziers. +/-30€.
  • Sácate una tarjeta de crédito si piensas que puedes necesitar alquilar un coche en Francia.
  • El coche está en Francia. En teoría si todo va bien nos lo traen y el sábado 29 de abril estará en un taller cercano a casa.
  • Allianz Seguros se ha portado genial. Excepto por los primeros momentos en que parecía que se habían olvidado de nosotros, después reaccionaron rápido y fueron llamándonos cada dos por tres con información sobre los taxis, horarios, el tren, posibilidades, etc.
  • Viajar en tren y taxi con un niño de dos años es agotador. Mucho.
  • No me gustan los pinchitos de riñones.