Este viernes era festivo en Barcelona y un servidor tenia fiesta por lo que aprovechamos para ir a Sitges. Mi idea no era ver el pueblo si no aparcar al sur de este, y pasear por la costa por el sendero GR-92 viendo las numerosas calas entre esta población y Vilanova i la Geltrú.

Pero cuando llegamos a Sitges era tarde y lo que más había era hambre, acabamos aparcando en el pueblo y dejamos el paseo costero para otro día. Aparcamos en una zona residencial de chalets al sur del núcleo antiguo por lo que paseando por el paseo marítimo vimos El Chiringuito, sí, el chiringuito original. El local playero de aspecto temporal que da nombre a todos los otros chiringuitos en España.

Un poco más adelante tenemos la más famosa estampa de Sitges, su iglesia al borde de las olas, que ese día golpeaban fuerte pero que no amedrentaban a tres gatos que había por allí. Detrás de la iglesia se encuentra un bucólico rincón formado por los edificios del museo Maricel y un poco más hacia el anterior entre casas de piedra vista podemos encontrar una nave industrial del XIX de nombre Casa Barcadí.