A unos escasos 17 km de París se encuentra el Palacio de Versalles. Desde esa inmensa construcción, los reyes franceses gobernaban sus tierras, sus gentes y ya puestos, el sabor de los macarons.

El Palacio

Después de hacer una interminable cola es posible acceder (la entrada la hemos comprado previamente por Internet) a una de las alas del edificio y admirar sus interminables y recargadas estancias. Hay WiFi gratuita en la plaza de la entrada donde se hace la cola, no en todas partes de la plaza hay conexión pero, algo es algo.

Dejando aparte lo majestuoso que es, la decoración tan rococó de la época o cualquier otro aspecto que a cada uno le pueda agradar más o menos, personalmente me impresionaron varios aspectos del palacio: la Galería de los Espejos,  la disposición de las habitaciones y los aseos.

La Galería de los Espejos es una gran habitación recubierta, como su nombre indica, con enormes espejos que lo cubren todo (el suelo no), causando la sensación de que la habitación es aún más inmensa, y eso que es enorme. Eso en la época debía ser el no-va-más, ya que el vidrio con el que se fabrican los espejos era muy caro, así que imaginaros cubrir toda una habitación.

Por otro lado, la disposición de las habitaciones/estancias es curiosa. Todas las habitaciones están comunicadas con la predecesora y por la siguiente. Por lo que si querías ir al extremo del ala, tenias que pasar por todas y cada una de las habitaciones. Intimidad cero. Para solucionar esto (es un decir), algunas habitaciones reales tienen una valla que parte la habitación en dos zonas; la zona de paso y la zona más privada del usuario de la habitación. Otro dato que me chocó: en el recorrido por el palacio no ves ningún aseo, lavabo, letrina o agujero en el suelo. Nada. Quizás las cortinas nos puedan explicar cómo lo hacían sus majestades, o mejor no… Por si acaso… ¡salgamos a que nos de el aire!

Los Jardines

Es un placer poder pasear por los jardines siempre y cuando te guste andar y lleves un calzado cómodo. Ya que: desproporcionados, enormes, y gigantescos, son las palabras que  me vienen a la cabeza cuando pienso en ellos.

El Palacio, situado en lo alto de una baja colina, permite apreciar casi todos los jardines. El Gran Canal con forma de cruz permite hacerse una idea del tamaño de los jardines. De hecho cuesta ver el final del mismo. En los jardines todo es ordenado, racional, cuadriculado…, todo muy francés. Ya no solo los parterres tienen formas geométricas, sino que incluso los árboles o directamente las zona boscosas también están podadas de esa manera. Nada crece al azar.

Podemos ir en bicicleta para no tener que caminar tanto (pagando), o remar en el Gran Canal en barquitas (que habremos pagado previamente), o ir al lavabo (que también habremos pagado) o coger un trenecito que alivie nuestros agotados pies (pagando de nuevo). Sí, pagar también es muy francés.

Seguramente si nos gusta andar y hemos escogido el lado derecho (Norte) del Gran Canal, llegaremos al Gran Trianón y el Pequeño Trianón. Dos palacetes construidos para el descanso del rey. Pero si seguimos caminando un poco más (volveremos en un trenecito, no sufráis), llegaremos a el Dominio de María Antonieta.

El Dominio de María Antonieta

Un trocito de Versalles fue dejado a María Antonieta cuando subió al trono y lo configuro de una manera muy particular. En vez de seguir las lineas maestras de los Jardines, pidió que le crearan una aldea.

Y una aldea es lo que obtuvo, con su lago de formas naturales, sus árboles, sus patos nadando libremente, su casa de campo, su molino, su granero, su huerto, su riachuelo, su puente, sus peces, sus prados, etc. Aunque, ¡ojo!, tengo entendido que por dentro de las construcciones había tapices y mesas de las caras.

El Dominio es maravilloso, bonito, bello…, y te quedarías un buen rato., pero cuando llegas aquí, después del ver el Palacio, los Jardines, los Palacetes y el Dominio, te paras, y llegas a la siguiente conclusión: esta gente vivía en su mundo, alejada totalmente de su Francia, la que los alimentaba y vestía, y no tenían ni pajolera idea de lo que necesitaba el pueblo. Puedes llegar a comprender que los franceses de la época, hambrientos y viendo los excesos de sus Reyes, se cabrearan y se los llevarán por delante.


  • Zona: rural
  • Dificultad: baja
  • Duración: en 4 horas se ve lo fundamental, sin contar colas de entrada, en agosto sobre 1 hora.
  • Distancia:  4 o 6 kilómetros, ida y vuelta.
  • Itinerario: Palacio de Versalles – Gran Canal – Dominio de María Antonieta.
  • Coordenadas: 48° 48′  14.83839″ N, 2° 7′  20.71655″ E
  • Época recomendada: primavera o verano.
  • Webs útileshttp://www.chateauversailles.fr
  • Ruta con niños: Sí, aunque muy posiblemente se aburrirán del palacio.