Igual que sucede en Nueva York, en nuestras tierras también podemos encontrar caimanes al aire libre. O por lo menos, es lo que encontraron unos excursionistas hace años en el pantano de Can Borrell. El menos conocido de los dos pantanos de Collserola. Actualmente, ya sin reptiles de gran tamaño, esta pequeña lámina de agua ha sido acondicionada y es fácilmente visitable.

El camino puede iniciarse desde la urbanización Sol-i-Aire siguiendo la pista que va a la masía/restaurante de Can Borrell. A unos 500 metros y a la derecha se abre una nueva pista, unos 300 metros después encontramos unas escaleras a la nuestra izquierda, que bajan directamente a la presa del pantano. Actualmente, sobre la presa hay una pasarela y después un pequeño puente colgante. Según parece, el pantano no tiene más de 1 metro de profundidad pero sus aguas verdes impiden ver el fondo.