Palermo, capital de la isla italiana de Sicilia, es un importante puerto donde recalan grandes barcos de pasajeros llenos de turistas.
La ciudad, compacta y formada por edificios de 4 o 5 plantas, conforma un laberinto de estrechas callejuelas. Ese desorden solo es roto por tres o cuatro calles paralelas o perpendiculares al mar, que con precisión quirúrgica, cortan la ciudad. Una gran alegría para los conductores con poco sentido de la orientación.

Escondido en esta maraña de decadentes calles podemos encontrar el clásico mercado de La Vucciria. No se trata de un mercado techado en un renacentista edificio, no, en realidad los puestos se agolpan en el poco espacio de las calles al aire libre. Todo esto, mezclado con los olores de las especias y el pescado postrado en el hielo al aire libre, dan la impresión que te encuentras en un zoco del norte de África. Es una experiencia que a algunos puede gustar y a otros no.

Después tenemos otros destinos turísticos más clásicos, como el Teatro Politeama Garibaldi, el Teatro Massimo, la catedral de Palermo o la bonita Porta Nuova.

Como anécdota graciosa, cuando fui con Juls, llego la hora de comer y al final acabamos en un rústico restaurante familiar, con su crucifijo y su mamma. Al pedir se me ocurrió pedir Espaguetis Sardenia pensando que serían alguna especialidad de Cerdeña…, y ese día descubrí que sardenia quiere decir sardina. Los espaguetis con sardinas son un plato curioso.


  • Zona: urbana
  • Dificultad: ninguna
  • Duración:  medio día
  • Coordenadas:
    • La Vucciria: 38° 7′ 2.1475″ N, 13° 21′ 49.64369″ E
    • Catedral: 38° 6′ 49.55797″ N , 13° 21′ 22.90636″ E
  • Época recomendada: Cualquiera
  • Webs útileshttp://www.comune.palermo.it/
  • Ruta con niños: Sí