No teníamos programado visitar Montluçon, de hecho solo hacía una hora que estábamos conduciendo. Pero Clermont-Ferrand nos había dejado un tan triste sabor de boca, anodino sería la palabra, así que decidimos dar una oportunidad a la guía turística de Francia. Y ¡bingo!, nos encantó.

Aparcamos, gratis, a 150 metros del bonito edificio del ayuntamiento y dimos un corto paseo. El centro de la ciudad es peatonal y está rodeado por un cuidado y lleno de tiendas boulevard de esos que tanto gustan por este país. Así, si te pierdes, simplemente llegas al boulevard y a dar vueltas hasta llegar a tu punto de origen. La población no tiene nada especialmente bonito, pero en conjunto es agradable. El ayuntamiento es una regia edificación con techos de pizarra rodeada por una renovada plaza con flores y una curiosa fuente ornamental. Y por otra lado, están las casas de dos plantas, las típicas casas enramadas, como las que podemos encontrar en Alsacia, como en Colmar y Riquewihr.