Salvando Sant Jordi, Montblanc es un pueblo tranquilo, grande, sí, pero tranquilo, en el que no es difícil encontrase gente sentados a la fresca en sillas en alguna callejuela sin trafico. El principal atractivo es que es una población medieval en la que la parte antigua, que es realmente grande, está rodeado en su totalidad por una muralla. La zona de la iglesia de Santa María la Mayor está junto a los restos del castillo en una colina por lo que esa zona y su barrio adyacente están repletos de escaleras, por lo que no es una zona muy amable con los carritos de bebés.

Hay estación de tren de RENFE y extramuros es sencillo encontrar sitio para dejar el coche en caso de que hayáis llegado con él.

Por otro lado si no buscas cocina de autor es posible comer en un Buffet Restaurant Bonàrea por pocos euros a una centenar de metros fuera de la muralla en el lado sur (C/ Diputació, 11) .