El monasterio de Poblet aún hoy en día tiene una comunidad de mojes en su interior por lo que en la visita es probable que te cruces con alguno de ellos en sus quehaceres diarios. Aunque no por respeto se pide que no se hagan fotos a los monjes. Son personas, no monos del zoo.

Mi idea principal era hacer la visita no guiada  e ir a nuestra aire, pero no habíamos encontrado lugar para comer a nuestro gusto y descubrimos que había un pack entrada guiada + comida a un precio muy competitivo (sobre los 18€ creo recordar)por lo que al final acabamos disfrutándola. La razón es que la chica que lo hacía te hacía una breve explicación de la sala donde te encontrabas, sin apabullar con miles de datos y después te dejaba unos minutos para que lo miraras a tu aire. (Nada que ver con una visita que hicimos a Roma hace unos años en el que el guía parecía que le pagaban por velocidad de paso y por palabra dicha).

El monasterio sigue el mismo esquema de otros monasterios por lo que si has visto uno, casi que se podría decir que los has vistos todos, pero aun así vale la pena. El recorrido dura una hora u hora y media y se recorre la planta y la primera planta, y como es un edificio antiguo no hay ni ascensores, ni escaleras cómodas si llevas carritos de bebes, por lo que si llevas bebés, una buena solución es una bolsa portabebés.