Cuando llegas en barco a Malta, y nosotros así lo hicimos, lo haces al puerto de la capital de país, La Valleta.La llegada es espectacular, ya que el puerto está enclavado en dos canales naturales, formados por altas paredes de roca. Además, debido a su pasado bélico; ha sido territorio francés, italiano e inglés, y dispone de viejas fortificaciones a lo largo del puerto.

Puesto que solo disponíamos de 6 míseras horas en la isla, cogimos un bus turístico de los que permiten subir y bajar tantas veces como quieras y nos dirigimos a la ciudad de Mdina (sí, se escribe así). Solo 23 kilómetros separan La Valleta de Mdina, pero por lo menos a mi, se me hicieron eternos. La razón es que las carreteras del país están en muy mal estado. Hay baches, están llenas de polvo amarillo y el asfalto, cuando lo hay, está tan usado que se ha vuelto liso. Las ruedas de los vehículos hacen un ruido bastante característico debido a un intranquilizador efecto: derrapan continuamente por falta de adherencia. Después de que la guía del bus nos deleitará relatándonos la cantidad de pistachos y tomates que produce el país, ¡verídico!, llegamos a Mdina.

Mdina

Mdina es una ciudad amurallada conocida como la Ciudad del Silencio. Es una población de poco más de 200 habitantes situada en una pequeña colina, en el centro de la isla de Malta. El paisaje, seco, está dominado por terrazas del cultivo. Tras las murallas, pasado el puente del foso, podemos pasear por sus silenciosas calles, debido a que la población es escasa. En sus estrechas calles podemos encontrar palacios, casas medievales y la catedral de San Pablo. Todo ello construido con la típica piedra amarilla de Malta.
De nuevo subimos al bus y hacia Mosta.

Mosta

Después de ejecutar un rally por caminos polvorientos de polvo amarillo con categoría de carreteras, el bus llega a Mosta. Allí vimos la bella iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, también conocida como la Rotunda (la Rotonda). Llamada así, porque excepto la fachada principal, el resto es una construcción cilíndrica. Hicimos 4 fotos poniendo nuestra vida en peligro por dos factores: los derrapes de los coches, y que además circulan por la izquierda. Es lo que tiene ser una antigua posesión inglesa.
Seguidamente nos fuimos a comer La Valleta.

Upper Barrakka Gardens

Después de comer una hamburguesa y un refresco de la marca Mirinda, aún nos quedaba 1 hora para ver algo antes de que nuestro barco zarpara. Así que decidimos que veríamos algo que estuviera cerca: los Upper Barrakka Gardens. O lo que es lo mismo, los jardines que hay en un mirador sobre el puerto y que era donde antiguamente estaban los barracones de los soldados. Sí, sí, barracks viene del castellano y quiere decir barracón. Son unos pequeños jardines muy bonitos con arcos de piedra y con vistas espectaculares al puerto. Allí pudimos, por fin, ver algo verde. Finalmente bajamos andando por la larga rampa que separa la ciudad del puerto, y allí pudimos ver vetustos pero bonitos autobuses de los años 40 aún en servicio.

Malta

Malta es un erial, un desierto de piedra amarilla y polvo amarillo. Arquitectónicamente da la sensación que estás en Israel o en Palestina. Son edificaciones cuadradas hechas de bloques de hormigón y punto, sin gracia alguna.
Por otro lado, el puerto, Mdina, Mosta y algunas construcciones son realmente interesantes. ¿Vale la pena? Seguramente sí, pero has de estar más de 6 míseras horas.


  • Zona: urbana
  • Dificultad: ninguna
  • Duración:  un día
  • Coordenadas:
    • Mdina: 35° 53′ 5.25499″N, 14° 24′ 12.4695″E
    • Mosta: 35° 54′ 34.91853″N, 14° 25′ 33.59398″ E
    • Upper Barrakka Gardens: 35° 53′ 42.40116″N, 14° 30′ 43.12037″ E
  • Época recomendada: Cualquiera
  • Webs útileshttp://www.visitmalta.com/es/
  • Ruta con niños: Sí.