FunicularDespués de dormir y descansar en un motel con maravillosas vistas al peaje de la autopista, pusimos rumbo a Lyon en un espléndido día. Pero cuando llevábamos una media hora descubrimos la razón de que el paisaje fuera tan verde, nuestro camino se cruzó con una enorme nube hasta los topes de agua. Nos caía agua por todos lados. Si no teníamos suficiente con el agua que inundaba el parabrisas, los camiones que adelantábamos nos agraciaban con más litros de agua en los cristales laterales. Un diluvio de libro (sagrado). Y tan pronto como vino, se fue y llegamos a las rondas de Lyon, donde pudimos apreciar la extrema anchura del Rhône, el río Ródano.

Por aquella época nuestro GPS era una PDA con un TomTom que funcionaba de aquella manera, por lo que nos perdimos un poco. Reconsideramos nuestra idea de dónde estábamos al encontrarnos con varios tranvías de frente. Así que conseguimos poner el mapa adecuado en el GPS  subidos en la acera y finalmente llegamos a nuestro hotel donde por suerte pudimos encontrar sitio de aparcamiento gratuito en la puerta.
Como solo íbamos a estar ese día en la ciudad decimos ver el anfiteatro romano, la basílica y corretear por las calles del centro. Para ello cogimos el metro, sin conductor y sobre neumáticos, en la estación de Monplaisir-Lumière, dedicada a los inventores del cine.  En ese momento descubrimos que en Francia estaban más adelantados que nosotros en cuando a tarjetas de débito y ya usaban tarjetas con chip (11 de agosto de 2008). La máquina del metro no aceptaba nuestra VISA de banda magnética y en los comercios nos miraban raro las tarjetas. Suerte que la mía era de otro banco y llevaba chip.

En la estación de Vieux Lyon cogimos uno de los dos funiculares que suben a una de las colinas de la ciudad. Funiculares que corren por túneles y que tienen bastante solera. Una vez arriba correteamos por el anfiteatro romano (entrada gratuita) y después a la La Basilique Notre Dame de Fourvière, en cuya entrada hay una enorme figura dorada que representa a María. Una María dorada :-). Bajamos finalmente por el otro funicular y cogimos el metro en Vieux Lyon hasta Bellecour donde comimos y estuvimos paseando por su extensa zona peatonal.

A la noche, al volver al hotel volvimos a coger el metro y como a mi me hacía ilusión tener un plano del metro busqué uno, infructuosamente, por la estación. Al final me armé de valor y pregunté al personal del metro sin yo saber francés. Así que probé con “map”, “mapa”, “plano”o “plànol” intentando usar palabras catalanas, castellanas o inglesas y nada. Cuando me di cuenta tenia un puñado de trabajadores del metro intentando ayudar sin comprenderme. Tras un rato que a mi me pareció largo y no sé como, conseguí un plano de papel y ahora ya por fin huimos hacía el hotel.

Nota: en francés un mapa o plano se dice carte.