La entrada de Guadix es espectacular ya que nada más entrar encuentras la imponente catedral, elevada sobre una baja colina como el resto del casco antiguo. Pero en realidad catedrales hay muchas y sin desmerecer ésta, Guadix tenia otro interés más curioso: el barrio de las cuevas.

Formado por un centenar de callejuelas laberínticas, el barrio de la cuevas se encuentra en la parte sur de la población. Básicamente son casas que han sido excavadas en la roca arcillosa de la zona, con lo que es posible estar caminando por el monte, entre matojos y arbustos y toparnos con una chimenea blanca que brota del suelo, y sí, debajo tenemos una casa.

El dueño de una de ellas nos dejó entrar en la suya, al decirle que veníamos de Barcelona nos contó que trabajó en la fábrica “Roca” de Gavà durante cinco años. Era como una casa normal solo que había menos ventanas, los muros eran mucho más grandes y el calor sofocante de la calle se había convertido en un agradable frescor.