Iba en busca del mítico Gorg Negre pero acabé viendo unos interesantes saltos de agua. Dejamos el coche a la entrada de la casa de pagès Can Prat, y tras hacer fotos a unos encantadores burros, caminamos hacia Can Prat. Al llegar a esta, cogimos el camino de la izquierda y perdimos la oportunidad de ver el Gorg Negre… ¡cachis! Correcto, para llegar al Gorg Negre tienes que buscarte la vida, no está señalizado.

El camino que recorrimos, es una antigua pista forestal rodeada de encinas. En los siguientes cruces seguiremos en llano por el camino de la derecha. Un poco más adelante la pista es comida por arbustos y matojos, con lo que en ocasiones seremos atacados por malvadas zarzas. Finalmente la pista gira sobre sí misma hacia la izquierda, y aquí podemos hacer dos cosas:

  • (Salto A) Seguir por el caminito que sigue recto y que bordea un peligroso precipicio. Unos diez minutos después tendremos que bajar entre rocas ayudándonos de pies, manos, rocas y ramas. Habremos llegado a una charca poco profunda de unos 50 cm de profundidad y de unos 10 metros de diámetro donde cae el agua de un gran salto de agua. No me atrevo a llamarlo cascada ya que en realidad es una gran losa de piedra inclinada de unos 15×40 metros por donde el agua cae, como un tobogán gigante y peligroso.
  • (Salto B y de Gualba) Seguir el camino principal, que gira hacia la izquierda. El camino va bajando suavemente y poco a poco gira hacia la derecha. Un poco más allá, después de pelearnos con las zarzas, llegamos a una pequeña explanada donde hay un poste de electricidad. Tras el poste se abre un camino medio oculto por arbustos. Bajamos por él y en dos o tres minutos llegaremos al cauce del río. Si correteamos una decena de metros hacia la derecha, a contracorriente, llegaremos a otro salto de agua, otro tobogán gigantesco formado por una losa de piedra de unos 30×50 metros. Por contra, si vamos a favor de la corriente y con mucha y extremada precaución, llegamos a la parte superior de una altísimo cascada: el Salto de Gualba. ATENCIÓN: el salto tiene más 80 metros de altura y el suelo que pisamos es una losa de piedra pulida y húmeda. No hay vallas, ni muros.

Nota: Ni se os ocurra tocar, aunque sea por error, los cables que delimitan los campos de cultivo de Can Prat. Están electrificados, ¡qué dolor! (Sí, me pasó).


  • Zona: rural
  • Dificultad: media
  • Duración:  1:30 hora (ida)
  • Distancia: 2,37 kilómetros (ida)
  • Itinerario: Burros – Can Prat – Izquierda – derecha – derecha – bifurcación para elegir salto de agua.
  • Coordenadas: 41° 45′ 12.57656″N, 2° 29′ 59.53114″E (Inicio del camino).
  • Época recomendada: cualquiera
  • Ruta con niños: Sencillamente no, hay zarzas y precipicios húmedos.