Rodeado de una autopista, un par de autovías, y rodeado por urbanizaciones y por poblaciones como Mollet del Vallès o Parets del Vallès tenemos Gallecs. Gallecs se podría resumir como una zona de donde hay campos de cultivo, pequeños bosques, casas de pagés, una pequeña ermita, pequeños huertos y muchos caminos. Y todo ello bajo la gran presión de estar tan cerca de Barcelona. Aún con el ruido incesante de los coches y camiones que a gran velocidad  cruzan el horizonte por la autopista AP-7, en Gallecs se está tranquilo, lo normal es que no nos encontremos con mucha gente, ya sea en bicicleta o a pie. La zona es básicamente plana, exceptuando unas pequeñas lomas sin importancia, por lo que es ideal para pasear disfrutando de los campos, o de la sombra de los arboles que bordean la riera de Gallecs o viendo el cultivo que crece en ese momento en alguno de los pequeños huertos de la zona central de Gallecs.

Este domingo pasado de octubre hicimos un corto paseo circular de 2,72km (señalado en naranja en el mapa de más abajo). Dejamos el coche en el Carrer Gallecs de Mollet del Vallès y una vez atravesamos el puente de la autopista cogimos la pista que salia a la izquierda, paralela a la autopista. A unos cientos de metros cambia de dirección y ahora ya nos alejamos de la autopista, la tendremos a nuestra espalda. Pasamos por una balsa (sin agua), más adelante un cruce caminos con un banco a nuestra izquierda, pero nosotros seguimos recto. Al poco, los huertos aparecen a nuestra izquierda y a nuestra derecha el cauce (seco) de la riera de Gallecs, vamos en dirección Santa Maria de Gallecs (una ermita), pero no llegaremos a ella.

En un quiebro a la derecha del camino, cruzamos una pequeña pasarela y llegamos a una pista de tierra donde elegimos la de la derecha. A nuestra izquierda más campos de cultivos y unas casetas donde se guardan las herramientas del campo. Por aquí puede pasar algún coche. El camino nos va acercando a una casa de pagés, antes de llegar, a unos cincuenta metros, a la derecha hay un par de pasarelas de madera que nos acompañan a un mini acueducto de escasa altura (¿1metro?) que desemboca en una vieja alberca. Un conejo que nos oye se echa a correr y lo perdemos de vista al poco. Pasamos por una balsa circular (con agua) y llegamos a la carretera.

Esta carretera es realmente estrecha para los coches por lo que tienen que ir despacio y dispone de un “carril” de grava para para los peatones separado de los coches por pilones de madera. Lo seguiremos en dirección hacía a la autopista para volver a pasar bajo ella y llegar al coche. Un paseo tranquilo de tarde apto para bicicletas, carritos de bebes, etc.