Una foz es un cañón natural, un paso estrecho entre montañas que el agua de un río ha ido excavando a lo largo del tiempo. Y en Navarra a los cañones se les llama así, foz. Este en particular es bastante corto, poco más de un kilómetro y como antiguamente pasaba el ferrocarril (ahora desmantelado) ahora se ha convertido en un magnífico camino llano y ancho apto para todos los públicos. Además se hace en poco más de una hora la ida y la vuelta, no hay excusa. El camino se inicia en un aparcamiento donde dejaremos el coche previo pago, creo recordar que 4€ (2016), te da un pequeño triplico en papel y nada, a pasear 🙂

Al poco de caminar, hemos atravesar un túnel no muy largo, no tiene iluminación pero con la linterna del móvil hay suficiente, al salir veremos  el río, y las paredes verticales a ambos lados. Si tenemos suerte podremos ver buitres, volando o descansando en las paredes de roca. De todas formas esta zona está llena de pájaros, algo veremos como mínimo. Cuando atravesemos un segundo túnel más largo que el primero, ya habremos acabado el camino, y toca dar la vuelta. (hay un camino circular pero ya no es tan sencillo).

A tener en cuenta:

  • el viento, el aire al chocar contra la sierra que atraviesa el río se cuela por la foz y se acelera. Hace mucho viento, no es un buen lugar para ir tras haber a la peluquería. A nosotros el viento movió unos metros el carrito de nuestro hijo, ¡con nuestro hijo dentro!
  • polvillo, la roca de la zona es blanca y suelta polvo blanco al romperse. Y se rompió mucha roca cuando se hizo el paso para las vías del tren por lo que es normal que acabéis con polvo blanco en el calzado o en nuestro caso: en los bajos del carrito del bebé.

 

Coordenadas:  42°37′48″N ,  O 1°17′59″ O