De un tiempo para acá el paisaje agreste del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt o l’Obac me encandila. Ya que es fácil ver grandes barrancos, cuevas, fuentes o masias antaño en mejor estado. En el caso que nos ocupa caminamos por una ruta corta de unos 2,8km (más la vuelta) que nos ayudará a comprender el pasado del macizo montañoso.

La ruta surge de la Casanova de l’Obac, una casona que actualmente hace las veces de punto de información (por la mañanas) con vistas maravillosas de Montserrat. Cogeremos la pista de gravilla que sale detrás de la casona y que pasa por dela izquierda del Restaurante La Pastora (referencia si usas Google Maps y no sabes llegar). La pista es llana y ancha, Monserrat nos acompaña a la izquierda y al poco tiempo llegaremos a Obac Vell. Son los restos de la masía de los dueños de las tierras de la zona y que por extensión dieron nombre a parte del macizo. Después de ver la nieve que se ve al fondo, en los Pirineos, pasamos bajo la arcada de la torre que aún se mantiene en pie y avanzamos dejando atrás la comodidad de la pista para pasar a caminar por un zigzagueante  y estrecho sendero.

En sendero no tiene perdida y en caso de duda cogeremos el camino que parezca principal. Caminaremos a la sombra todo el rato excepto en contadas ocasiones donde veremos el llano de la comarca del Bages o los acantilados de las montañas. Me pones aquí un nativo norteamericano encima de un caballo y no desentonaría nada. Recordad, en los indicadores siempre hacía Font de la Portella.

Pasaremos por un indicador que nos invita a ver un pozo de hiello (Pou de Glaç), no hacemos caso y seguimos para adelante. Mucho más adelante, en cambio, en una curva un indicador nos señala el Turó Roig. Es un pedrote de color rojizo con una forma característica. Podemos subir, está cerca, pero ¡ojo al precipicio!

Después del Turó Roig el camino baja de cota, y al poco llegaremos a la Font de la Portella. Aún la espesura del bosque, es fácil distinguirla a lo lejos por los altos plataneros que la circundan. En nuestro caso la fuente estaba seca, pero aún así la humedad era importante. Seguimos el camino pero al rato dimos media vuelta ya que no sabíamos a donde iba el sendero, y lo más importante, teníamos hambre.

Nos comimos el bocata mientras un montón de petirrojos nos acechaban y reanudamos la marcha, hacía frío para estar quietos. El camino de vuelta es identico con la salvedad que bajamos los escalones de piedra que los llevaron al pozo de hielo y desde allí seguimos por el pequeño camino que un poco más adelante desemboca en una pista. Seguimos la pista y al poco llegamos de nuevo a la pista del principio.


  • Zona: rural
  • Coordenadas: 41° 37′ 17.73″N, 1° 57′ 14.63″E
  • Distancia: 2,8 km (más la vuelta), recorrido lineal.
  • Ruta con niños: Sí es prácticamente llano, sobre todo al principio y no hay precipicios.