9 de agosto de 2015:
Bajo este diminuto nombre se encuentra un también pequeño pueblo marinero en Vizcaya. Se trata de una población que consiste básicamente en un río que desemboca en una playa con dos calles paralelas al río. El pueblo está encajonado por las montañas, tanto que aparcar “bien” si eres turista es bastante complicado por lo que lo más probable es que aparques a las afueras con medio coche en la hierba y la otra en el asfalto de la carretera. El pueblo tiene el típico aspecto añejo de los pueblos de mar, decadente pero con gracia. Por lo demás poco más, una playa y un puerto de juguete adosado a las paredes de las rocas, donde curiosamente era donde estaba la gente, en el duro hormigón del puerto. Que era también donde estaba el socorrista, el chiringuito, las abuelas tomando el Sol y las bonitas casetas de madera donde cambiarse/guardar los enseres playeros.