Esta corta excursión lo tiene todo para ser maravillosa: una fuente, una zona boscosa, un funicular, un tren y un pantano. Y es que además de corta, en casi todo el recorrido iremos a la sombra y en bajada, por lo que para los niños es genial. Otro punto a favor es que podemos escoger como llegar: en coche particular o en transporte público.

Es una ruta circular y podríamos empezarla desde cualquier punto, siempre en sentido anti-horario, pero ya que la ultima vez que la hicimos fuimos en coche la explicaré desde ese punto de vista.

[En el mapa el punto”P”] Dejamos el coche en el Carrer Parc de la Budellera 14 de Barcelona, seguimos la pista de tierra con una cadena que impide el paso a los coches. A unos doscientos metros se curva a la derecha y veremos a nuestra izquierda unas escaleras, bajamos por ellas, al poco las escaleras pasan a ser un camininito que baja suavemente, como por un túnel vegetal. A unos doscientos o trescientos metros este gira a la izquierda y el túnel desaparece para dar paso a una serie de terrazas una de bajo de otra, en una de ellas, bajo un porche de enredaderas y arcos de tochos está la Font de la Budellera, desconozco si el agua es potable. Ese agua va saltando de terraza en terraza acumulándose en pequeñas balsas donde hay renacuajos. Aquí tanto nuestro hijo Nil, como Marc, hijo de unos amigos se lo pasaron en grande chapoteando con un palo el agua.

[En el mapa, color verde] Abandonamos la fuente siguiendo el agua por una canalización en las escaleras, al llegar abajo de todo, bordeamos por la derecha y bajamos unas escaleras rudimentarias. Hacía la derecha y en suave bajada el camino se interna bajo los arboles, vuelve a girara  la izquierda y seguimos bajando. Nos cruzamos con los restos de un viejo coche de rally y bajamos por otras escaleras hasta llegar a una pista. Como hacía la derecha es un camino particular, tomamos la pista hacía la izquierda. Al rato, empezaremos a escuchar los coches, estamos cerca del Revolt de les Monges. Seguimos las indicaciones en esa dirección bajando unas escaleras y llegamos a la carretera que en ese punto hace una curva bastante cerrada.

[En el mapa, color azul] Cruzamos con mucho cuidado la carretera y bajamos por unas escaleras de madera hasta llegar a a un camino no muy ancho, lo seguiremos bastante rato, la vegetación es espesa y nos cruzamos con algún ciclista. Pasamos bajo un túnel y al poco llegamos a una gran explanada con mesas de picnic y un bar/restaurante. Aquí paramos para comer, comprar unos helados y dejamos a los niños corretear a sus anchas por la explanada. Seguimos en la misma dirección que llevábamos y cruzamos un aparcamiento, después pasamos a la lado de la iglesia de Santa María de Vallvidrera, núcleo original de Vallvidrera, y llegamos a una plaza con un parque infantil y unos metros más allá la estación de tren de los FGC Baixador de Valvidera.

Aquí tenemos dos opciones: volver, por lo que cogeríamos el tren o visitar el pantano de Vallvidrera que está a medio kilómetro de aquí.

[En el mapa, color morado] Por nuestra parte fuimos al pantano, por lo que hay que coger lógicamente la calle del Pantà. Es una calle sin salida para los coches y acaba en una cadena, al pasarla una pista de tierra con arboles a los lados nos acompañará hasta las escaleras para subir al pantano. Ese día pudimos ver tortugas, patos, peces y algún que otro perro bañándose en el mismo. Y si subimos por un lado del pantano, bajamos por el otro cruzando por una pasarela por encima de la presa. Deshacemos el recorrido hasta la estación de tren y después de pagar el billete, cogimos uno de los trenes que atraviesan la montaña para bajarnos en la estación de Peu del Funicular. Trepamos la montaña con el funicular, que por suerte estaba ya en la estación inferior.

[En el mapa, color naranja] Una vez arriba, en Vallvidrera Superior, la vuelta al coche es tan sencilla como seguir por la acera de la derecha hasta que lleguemos a la calle Parc de la Budellera y a los coches después. Lo malo de este trozo es que hace subida y no hay arboles por lo que si hace sol una gorra no estorba.


  • Transporte público: Estación de Peu del Funicular de FGC, lineas S1 y S2. Estamos en la zona 1 por lo que vale el billete del Metro. Tened en cuenta que la estación es más corta que los trenes por lo que no sé si el primer o ultimo vagón no abre puertas, por lo que usad los del medio.
  • Dificultad: baja.
  • Distancia:  3,6 km (incluyendo el tramo hasta el pantano)
  • Niños: por supuesto, de hecho fuimos con tres niños de 2 meses, 1,5 y 3 años y excepto el más pequeño que no se entero mucho los otros dos se lo pasaron muy bien. El grande icluso hizo gran parte del camino a lomos de una bicicleta sin pedales.