Pasado Ribes de Freser en dirección a Puigcerdà hay un cartel que indica que la próxima estación de servicio está a unos 50 km. No habíamos parado a repostar para nos despertar al niño y ahora nos quedaban unos 25 km de curvas con el deposito en reserva, para subir a un puerto de montaña. Había sido una mala idea. Tocó llevar marchas altas y una velocidad constante, rezando en arameo para que en los últimos 6 km de empinada subida el coche no se pasara tragando gasolina.

A pesar de esta inconsciencia llegamos a la Collada de Toses, un lugar donde puedes encontrar un hotel, unas antenas, restos de refugios de malas épocas pasadas (mi abuelo hizo la mili por aquí haciendo refugios)… Pero lo mejor son las vistas, las montañas nevadas, los bosques, el cielo azul de ese día. Mejor lo veis vosotros con este mini vídeo resumen (hecho con Quik, por supuesto 🙂 ).

Después de jugar con la nieve bajamos al pueblo de Toses donde comimos caldo calentito con un poco de carne a la brasa y un flan (+/-12,80€, precio de 2017) en lo que ahora es un hostal pero que antaño era la estación de tren.

Nota: La reserva de nuestro C3 se portó como una campeona y nos dio para repostar a la vuelta pasado Ribes de Freser.  XD