En Cerler podemos disfrutar de tres espectaculares cascadas sin salir del coche, o casi. Si tenemos la posibilidad de acercarnos a Cerler y no tenemos ninguna intención de esquiar, una buena idea es ver las Cascadas de Ardonés. Es una excursión bonita, sencilla y corta.

Una vez llegados a Cerler, dejamos el pueblo atrás en dirección a las pistas de esquí y avanzaremos por una carretera de curvas un par kilómetros.

Cogeremos la pista de tierra que hay a la derecha y podemos elegir entre dejar el coche aquí (en cuyo caso añadiremos 45 minutos más al recorrido total) o seguimos la pista en coche. Pasaremos al lado de un cobertizo de animales que dejaremos a la derecha y seguiremos bajando por la pista. Al final de ella, dejaremos el coche en una explanada a la izquierda.

En este punto andaremos por el sendero que sube por el prado que hay al lado del río (derecha) y pasaremos bajo un bosquecillo de pinos y abetos de poca altura. Aunque es un camino fácil hay puntos donde si llevamos niños será adecuado llevarlos de la mano, pues el terreno es muy inclinado hacia el río. En unos pocos minutos de camino llegaremos a las cascadas, y sino hay excesiva agua, nos será posible cruzar el puente de madera que hay al pie de una de ellas.  La vuelta es simplemente desandar el camino.


  • Zona: rural
  • Dificultad: baja
  • Duración:  20 minutos
  • Distancia: 500 metros
  • Coordenadas: 42° 34′ 58.49913″ N, 0° 33′ 40.45011″ E  (inicio de la pista de tierra, junto a la carretera)
  • Época recomendada: primavera, verano y otoño
  • Ruta con niños: Sí, pero si son pequeño tendremos que tener cuidado ya que el sendero discurre al lado de una gran pendiente.