Muy cerca del pantano de Sau, pasado el pueblo de Tavèrnoles llegamos al llamado bosque mágico de Savassona. Una zona de prados y bosques de encinas en la que destaca un pequeña colina en cuya cima hay una ermita, ermita de Sant Feliuet. Esta colina en realidad es roca de grandes dimensiones que se ha ido fragmentado a lo largo del tiempo en diferentes trozos. Trozos que han caído al bosque o al prado de más abajo y que algunos de estos trozos son de un tamaño considerable. Como además la zona es muy húmeda (si te estás quieto te crece musgo) hay helechos, musgos y setas creciendo por doquier, dándole un aspecto más mágico si cabe. Lo interesante del asunto es que los antiguos habitantes de la zona, desde el neolítico hasta el medievo, han utilizado estas rocas para realizar marcas en ellas. Actualmente su uso es más recreativo y sirven principalmente para los amantes de la escalada.


  • Zona: rural
  • Dificultad: ninguna
  • Coordenadas:
    • Aparcamiento: 41° 57′ 22.115433″N, 2° 20′ 23.0418″E
    • Ermita: 41° 57′ 33.834″N, 2° 20′ 25.9386″E
  • Época recomendada: Cualquiera.
  • Ruta con niños: Sí. Ojo al precipicio alrededor de la ermita, no hay vallas y la altura es considerable.