Aún teníamos el coche en el taller (cuando escribo esto, el coche sigue en el taller), el enano estaba con sus abuelos que además nos habían dejado el coche y queríamos pasar el día fuera, pero no muy lejos. Después de hacer unos cuantos barridos por Internet descubrimos que el Poble Espanyol ese mismo día la entrada era gratuita (solo para catalanes que lo acreditasen) ya que hacían la feria de la cerveza.

Total, que entramos y estuvimos toda la tarde correteando y admirando ese pastiche que es el Pueblo Español. Un pueblo de mentira, de calidad dudosa, que aglutina un montón de reproducciones de toda España en un falso pueblo. Tanto que el montasteriofake es de cartón-piedra, golpea sus paredes interiores y apreciarás el ruido del pladur. Los habitantes del pueblo son dos: vendedores de souvenirs y de turistas, ¡hay incluso guías explicando los diferentes edificios a grupos!.

Es una opinión, que cada uno haga lo que quiera, eh, pero pagar por entrar no vale la pena, pero si podéis acercaros un día que haya una entrada gratuita entonces sí. Es muy curioso de ver 🙂